Peru

AY Mi Amado Perú,

Me has dado tanto. Me has enseñando tanto.

6 años después de pisar por primera vez tu linda y sagrada tierra, me miro y sé que me has transformado. Que soy más fuerte y valiente y estoy más conectada y abierta por haber experimentado sólo un fragmento pequeñito de la grandeza que es el Perú y la Medicina de su Tierra.

Tengo cosas ahora que antes no tenía….

  • Un charango (bueno, mejor dicho, una obra de arte) hecho a mano por el maestro Carlos Sessarego en Urubamba
  • Un cuadro de llamas de Pisac
  • Dos toritos que siguen protegiendo mi hogar con mucha fuerza y amor
  • Hermosos textiles extraordinariamente detallados en las alturas de los Andes
  • El maravilloso libro de Ciencias Andinas Aplicadas escrito por Mario Osorio Olazábal que me deja, cada vez que lo vea, sin aliento

Pero más que objetos lo que tengo son experiencias.

  • La experiencia de bailar el festejo en un día gris del invierno limeño para el programa “Bienvenida la Tarde” (¿alguien tan blanca puede sacudirse así?).
  • La experiencia de haber escuchado por primera vez la música andina y sentir que mi corazón pertenece a esa Tierra.
  • Las inolvidables experiencias que tengo de haber participado en ceremonias, ceremonias que pertenecen a la tradición milenaria del Camino de la Medicina de las Plantas. La humildad que me han enseñando estas Plantas Maestras, que realmente no sé nada, que cada día es un nuevo comienzo en el que Dios nos da la posibilidad de vivir con más claridad y más amor.
  • La experiencia de sentarme en el arcén de una calle bulliciosa de Iquitos y comerme lentamente tres aguajes fresquitos y riquitos.
  • La experiencia de montar cada domingo en comvi desde Lurín, por El Augustino, hasta el centro de Lima para tomar mis clases de baile afro-peruano……la experiencia de ver las caras asombradas de la gente mirándome cómo si estuvieran pensando “¿estará perdida esta blanquita gringuita?…..no estamos cerca del Parque Kennedy.”
  • La experiencia de irme a la ciudad de Puno cuando había huelga (no lo sabía) y  sentarme al lado del majestuoso Lago Titicaca por seis horas esperando que alguien me recogiera.
  • La experiencia de quedarme sin aliento al ver la abundancia que tienen los mercados del país……de irme al mercado de Belén casi todos los días durante tres meses y encontrar en cada visita un nuevo tipo de fruta.

Estas experiencias y muchas más, guardo yo. Las tengo dentro de mi ser. Forman parte de mí.

Me emociono cuando las contemplo. No tengo palabras suficientes para agradecerle al Perú y a su linda gente por haberme acogido y haberme enseñado todo lo que me enseñaron en los últimos 6 años.

El Perú está dentro de mi y lo llevo dónde me vaya.

Un día prontito volveré y pensar en la vuelta me alegra el alma.

Gracias Perú. Te quiero mucho.

Tu fiel hijita adoptada,

Katita