Día 1 – 30 días de comer local

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Mi desayuno el primer día (¿bonito no?) – un batido hecho con leche entera orgánica, arándanos y pecanas

Ayer fue mi primer día del rezo/reto de 30 días de comer local y estaba totalmente desesperada TODO el día. Me hubiera gustado contarles que todo estuvo bonito el primer día, que empecé el reto con ganas y emoción, y que para nada serán difíciles estos 30 días. Pero no es así.

Me invadió una bulla mental tremenda todo el día de ayer: 200% velocidad y volumen. ¿Tenía que ver con la luna llena? (¡La verdad es que estaba yo lunática!) No lo sé pero es así la mente. A veces se pone como un monito y hay que saber cómo tranquilizarlo. Es justo en momentos cómo éste en los que uno espera ser capaz de poner en práctica todo lo bueno que ha aprendido en las clases del yoga y meditación, etc. Es lo que están diciendo cuando hablan de la práctica del yoga “fuera del mat y dentro del mundo.” Se trata de nuestra capacidad de VIVIR el yoga, entendiendo que NO SOMOS la mente y para encontrar la paz que siempre está justo al otra lado de tanta bulla.

Mi mente me hablaba mucho, un poco parecido a cómo te habla la mente cuando empiezas un detox o un ayuno. El primer día te obsesionas por la comida. Tienes antojos que jamás habías tenido antes.

Abajo son algunos de los miles y miles de pensamientos que pensé. (¡Dicen que tenemos hasta 70.000 pensamientos al día….wow!)

  • ¡Qué locura que pensaba que ésta iba a ser una buena idea!
  • ¿Por qué lo estoy haciendo AHORA? Tengo demasiadas cosas pasando en mi vida para tener esta incomodidad.  (Ésta lo he escuchado en muchas ocasiones….excusas, excusas, excusas).
  • ¿Es realista lo quiero hacer? ¿No es que todas las culturas han intercambiado alimentos y bienes incluso antes de la revolución agrícola?
  • No sé qué comer.
  • No tengo hambre pero quiero comer.
  • Quiero chocolate.
  • No puedo comer chocolate.
  • Todo esto lo siento como un castigo.
  • ¿Por qué siempre que ser tan extrema?
  • ¿No serán 10 días mejor que 30?
  • etc. etc. etc.

Ahora que mi mente se ha calmada (¡gracias a la meditación!), puedo reflexionar sobre mis verdaderos motivos para este rezo/reto de 30 días. 

La verdad es que me siento TOTALMENTE angustiada por el estado del Planeta. Y no sé que hacer. Sólo sé que TENGO QUE HACER ALGO. Todos TENEMOS QUE HACER ALGO positivo, pequeñito TODOS LOS DÍAS.

Este reto es mi ALGO.

Porque nuestra existencia, la tuya y la mía, cuenta. Es parte del gran todo, por tan chiquita y cortita que sea (por lo menos en este cuerpo en esta vida). A eso me refiero cuando hablo de que mi esfuerzo vale todo y nada a la vez. Claro, ¿qué tan gran impacto puedo tener siendo una sola persona? ¿PERO que pasaría si no hiciera nada? Si simplemente me siento y digo, “No hay esperanza. No puedo pensar en los problemas porque ya son demasiados grandes para resolver.” Imagínate la diferencia entre estos dos mundos: uno en el que todo el mundo ACTÚE por el bien y el otro en el que todo el mundo se siente sin hacer nada por estar agobiados. Yo prefiero vivir en el primero.

El Sistema, cómo lo hemos creado y cómo hoy en día funciona, se derrumbará (no sé cuando pero sí sé que pasará). Por mientras cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de vivir cada día con más consciencia. ¿Cómo podemos ayudar al Planeta, a nuestra comunidad, a nuestra familia, y a nuestro ser? ¿Cómo podemos hacer que nuestro impacto sea cada vez más positivo y más ligerito?

Mi objetivo estos 30 días es servirte como inspiración para que puedas encontrar tu ALGO, tu pequeño acto, importantísimo en la gran danza Universal de la vida. Desde los profundidades de mi corazón, quiero que te sientas que tú y tu vida cuenten y que cada pensamiento tuyo es una oportunidad de plantar una semillita positiva. El mundo necesita MUCHAS semillas positivas.  

No voy a exigirme la perfección este mes. Voy a hacer todo lo que pueda Y MÁS para conseguir TODOS mis alimentos dentro de 100 millas /160 km de mi casa en New Orleans. Les haré contando cómo me va, cuáles son las mayores dificultades y las mejores alegrías de esta experiencia.

Quizás un día podamos hacer un reto parecido en grupo. ¿Qué les parece mis Pachamamistas?

Un abrazote a cada uno de Uds y a sus familias.

Por la Pachamama,

Katita