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El caldo de huesos es un alimento con grandes beneficios curativos no solo para el sistema digestivo sino también para el organismo entero.

Si no fuera por mi consumo del caldo de huesos, yo todavía sufriría de muchos problemas gastrointestinales.  El caldo forma una parte integral de muchos protocolos enfocados en la sanación del sistema digestivo, cómo el protocolo GAPS de la reconocida doctora Natasha Campbell-McBride y también el protocolo paleo autoinmune (AIP por sus siglas en inglés). 

El caldo de huesos contiene altos niveles de tres aminoácidos especialmente importantes: la glicina, la prolina, y la glutamina.

  • LA PROLINA – Necesitamos la prolina para hacer colágeno (y tener una piel sana y hermosa) y también para hacer cartílago (y tener un sistema esquelético sano).
  • LA GLICINA PARA DETOX– La glicina es el aminoácido más simple, utilizado como base para fabricar otros aminoácidos, incluso el glutatión.  El glutatión es un antioxidante fabricado dentro del propio cuerpo que juega un papel sumamente importante en el proceso de la desintoxicación.
  • LA GLUTAMINA – Necesitamos MUCHO de este importante aminoácido para sanar las paredes intestinales y el sistema digestivo en general.  La glutamina también fortalece al sistema inmunológico y forma parte de la construcción de los músculos.

Cocinando el caldo por poco o mucho tiempo: el debate

Un gran debate dentro de la comunidad de nutrición evolutiva, es sobre cuánto tiempo se debe dejar el caldo cocinando.  Las respuestas varían desde unas cuantas horas hasta 3 días para alcanzar el caldo perfecto (3 días es más para los caldos de huesos de res que para los otros tipos de caldo).

El consenso general es que cuánto más sensible (más enferma) la persona, menos el tiempo que debes cocinar el caldo que toma.  Por ejemplo, la gente con el sistema digestivo muy desequilibrado (como los que tienen autismo, gastritis, etc.), deben tomar un caldo ligero, cocinado por sólo unas dos horitas más o menos.

Si recién empiezas este viaje hacia la sanación del sistema digestivo, mejor empezar con un caldo ligero.  Luego, verás cómo te sientes.  Quizás cada semana puedas ir aumentando un poquito el tiempo que lo cocinas. Paulatinamente, te mueves hacia un caldo más denso y más nutritivo.  Lo bueno es que no importa si lo cocinas por pocas o muchas horas, ¡seguro que el caldo de huesos te beneficiará! 

Cómo hacer caldo de huesos de res (con olla o crockpot)  

Básicamente el proceso es lo siguiente: 

  1. Hornea los huesos durante 30 minutos.  (Tampoco es un paso obligatorio.  Las personas que te lo recomiendan lo hacen porque dicen que mejora el sabor.  Si no quieres prender tu horno, no pasa nada.  Pon los huesos crudos o congelados de frente a la olla).
  2. Pon los huesos horneados o crudos, los restos vegetales, y unas 3 cucharadas de vinagre de manzana en la olla (o crockpot).
  3. Sobre fuego alto, hierve todo.
  4. Una vez hirviendo, cocina el caldo, sin tapa, sobre fuego bajito durante un mínimo de 3 horas.  La ventaja del crockpot (de que hablo más en este post) es que puedes dejarlo en “low” cocinando durante toda la noche para tener un caldo bien potente al día siguiente y tampoco te evaporará el agua.
  5. Deja que el caldo se enfríe y guárdalo en tarros de vidrio en tu nevera durante una semana.  También lo podrías congelar (cuidado con los tarros de vidrio si es que lo vas a congelar.  Llénalos hasta solo dos tercios).

Abajo te he grabado un video sobre el proceso.  Allá en mi canal de YouTube encontrarás más videos sobre nutrición y ecología.   

Cualquier duda, escríbeme en los comentarios abajo y te ayudo con mucho gusto. 

Salud para todos,

Katita