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Si te gusta la mantequilla, ¡te va a encantar este post!  POR FIN, no nos tenemos que sentir culpables por comer grasa.  De hecho, necesitamos la grasa para mantenernos san@s y felices y también si es que queremos perder grasa.  Sí, has escuchado bien.  ¡Hay que comer grasa para perderla! 


Durante los últimos 50 años más o menos, los grandes gobiernos y corporaciones del mundo nos han vendido la falsa propaganda de que la grasa, en particular la grasa saturada, es la causa del aumento de la obesidad y de las enfermedades crónicas como la enfermedad cardíaca.  Lo que nos han vendido es mentira; si quisieras lanzarte más profundo en la historia de la política alimenticia, te recomiendo este libro.  Te hará cuestionar todo lo que te han enseñado durante tu vida sobre la alimentación.

¿Entonces, adónde nos ha dirigido este miedo irracional (y político) de las grasas saturadas y los productos de origen animal? 

Lamentablemente, nos ha dirigido a un cambio espantoso en la dieta humana alrededor del mundo; este cambio moderno es el MASIVO consumo de las grasas poliinsaturadas en forma de aceites vegetales MUY procesados como los aceites de soya, maíz, y canola.

Peor todavía, no sólo consumimos cantidades MASIVAS de procesados aceites vegetales etiquetados como “sanos” sino que también consumimos cantidades mayores de carbohidratos para poder sentirse satisfechos; y para poder sentirnos satisfechos tenemos que comer mucho, ya que los carbohidratos no satisfacen tanto como la grasa.

Mucha gente no se da cuenta de cuántos carbohidratos están realmente consumiendo cada día, especialmente cuando los carbohidratos están disfrazados de “carbs buenos“, por ejemplo comen un muffin de harina integral para desayunar, un sandwich y papas para almorzar, y una cena de pasta integral.  ¡Esto es un montón de carbohidratos! 

Lo básico del metabolismo de la grasa y los carbohidratos – ¿Qué pasa cuando comemos carbohidratos? 

  • Cuánto más carbohidratos comes, más alto subirá el nivel de glucosa en sangre.
  • Cuando el nivel de glucosa en sangre está elevado, también estará elevado el nivel de insulina en la sangre.
  • La insulina es una hormona de ALMACENAR.
  • O sea, la insulina comunica a tus células que tienen que recoger y almacenar más glucosa.  También comunica a tu hígado y a tus células musculares que ALMACENEN glucosa en la forma de glicógeno.  Y finalmente, la insulina comunica a las células de grasa que tienen que ALMACENAR el exceso de glucosa en la forma de las moléculas triglicéridas (o sea, en la forma de grasa).
  • La insulina le da el mensaje al cuerpo de ¡engordarse!  La descomposición de la grasa está inhibida cuando hay insulina presente en la sangre.  ALMACENARÁS grasa, NO perderás grasa cuando pides constantemente a tu cuerpo que segregue la insulina debido a tu alto consumo de carbohidratos. 
  • Más carbs = más insulina = más grasa 

Al contrario, menos carbohidratos en la dieta significa que tu cuerpo pueda utilizar otras fuentes de combustible, aparte de la glucosa, para satisfacer sus necesidades enérgicas.

  • Un consumo más bajo de carbohidratos significa un nivel de glucosa (azúcar) en sangre más bajo.  El bajo nivel de glucosa en sangre estimula la segregación de la hormona glucagón.  
  • El glucagón es la hormona de DESCOMPOSICIÓN; tiene los efectos opuestos que tiene la insulina. 
  • El glucagón estimula al hígado y a los músculos a DESCOMPONER sus reservas almacenadas de glicógeno para usar la glucosa que tienes como energía para el cuerpo.
  • El glucagón también inicia otras DESCOMPOSICIONES; la de las proteínas descompuestas en aminoácidos y la DESCOMPOSICIÓN de los triglicéridos en ácidos grasos libres para poder utilizarlos cómo combustible. 
  • ¡Más glucagón significa que quemamos grasa!

Todo esto vale repetir……

  • Cuando los carbohidratos están ingeridos constantemente, el uso de ellos para nuestras necesidades enérgicas es alto.  Entonces el uso de la grasa es bajo.  Guardamos el exceso de la glucosa en la forma de triglicéridos lo cual te hace aumentar de peso.  Ahora parece obvio el por qué hemos sufrido una epidemia de obesidad y de enfermedades crónicas; y NO es por la grasa saturada!  Es por el alto consumo de los carbohidratos, especialmente los procesados.
  • Con el aumento de peso, viene una gran variedad de trastornos del desequilibrio de nivel de azúcar en sangre; trastornos como el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina, la hipoglucemia, la hiperglucemia, y el diabetes tipo 2, etc…..¡¡ninguno de éstos queremos!!
  • SIN EMBARGO cuando el consumo de carbohidratos es más bajo, el uso de ellos para nuestras necesidades enérgicas también es bajo.  Entonces el uso de la grasa es alto.  ¡No almacenamos grasa sino que la quemamos!  

El cuerpo siempre te dice lo que necesita.  Los antojos que tienes son reales.  La grasa sabe bien por una razón, es buena para el cuerpo.  Tu cuerpo no te está engañando.  Sí, es verdad que la comida procesada te puede engañar las papilas gustativas.  

Pero no estoy hablando de comer grasa procesada.  Estoy hablando de incluir grasas como el sebo, la manteca de cerdo, la grasa de pato, la mantequilla, el ghee, y el aceite de coco en tu dieta diaria para nutrirte bien y que te sientas satisfecho después de comer.


Mi propio cuerpo se siente muy nutrido, fuerte, y energetizado cuando como estos alimentos de alto valor nutricional, que incluyen la grasa de origen animal y planta.  Me preocupa de buscar y comprar la mantequilla de vacas que han sido alimentados de puro pasto y la carne de granjeros que practican una agricultura sostenible y humana.

Cuando como más grasa mi cuerpo la usa para mantener su energía, y por ende no tengo que andar picando todo el día para mantener mi energía y enfoque.  Mis necesidades enérgicas están satisfechos por períodos más largos.  Se balancean los niveles de azúcar en la sangre y también las emociones ya que el cuerpo emocional está conectado intrínsecamente al cuerpo físico.

Entonces vayamos a comer GRASA….y ¡disfrutarla! 

Salud para todos,

Katita