“La Vida en todo su esplendor es la Madre Naturaleza obedecida”. – Dr. Weston A. Price

 

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Si has empezado este camino Pachamamista conmigo, entonces ya sabes que el Dr. Weston A. Price es la inspiración para este blog y este movimiento.

El Dr. Price fue dentista al principio de siglo veinte.  En su consultorio, él fue testigo a la degeneración de la salud humana; observó que la segunda generación de sus pacientes era menos saludables que sus papás (la primera generación) tanto en salud dental como física.

Al jubilarse de la odontología, Dr. Price empezó un viaje de diez años alrededor del mundo, un logro asombroso dado que viajaba en los años treinta.  Su misión fue estudiar las culturas indígenas, su salud, y sus dietas reconociendo que quizás ellos tuvieran la sabiduría para invertir la degeneración en salud que había observado en sus pacientes, la gente moderna de los países supuestamente “desarrollados.”

Aquí empieza toda la historia.  

El primer lugar que visitó el Dr. Price fue Suiza.


¿Qué buscaba el Dr. Price?

En sus propias palabras, el Dr. Price nos dice que se fue a Suiza para hacer “estudios en dos años sucesivos, 1931 y 1932. Fue mi deseo encontrar, si fuera posible, grupos de suizos viviendo en un ambiente físico aislado que se les obligaban a vivir mayormente de los alimentos producidos localmente” (22). 

¿Y qué encontró? 

El Dr. Price encontró una aldea de 2,000 personas, quienes habían vivido aislados por muchos siglos, rodeados de tres montañas nevadas en el Valle Loetschental de los Alpes; montañas que les exigía vivir en aislamiento. Arriba en los Alpes, los inviernos eran muy largos pero los veranos extremadamente hermosos (22). No había doctor ni dentista en la comunidad, tampoco policía ni cárcel.  En las aldeas del alrededor, la tuberculosis fue la enfermedad más seria de aquella época, pero en el Valle Loetschental nunca había ocurrido una muerte por ella (23). 

¿Qué comían los suizos de este valle? 

Como granjeros de altura, no había camiones, caballos, ni carritos para ayudarles con el cultivo de la tierra; lo hicieron todo a mano (24).  Los lácteos formaban una parte fundamental de la dieta en el valle. Mientras los hombres preparaban la tierra, las mujeres ordeñaban las vacas y hacían el queso que les serviría como comida para el invierno largo y severo. Casi cada hogar tenía cabras o vacas o una combinación de los dos (25).  

De hecho, los lácteos eran tan importantes que con la primera leche de la primavera hacían mantequilla para ofrecerla a la Divinidad con mucha gratitud por su fuerza vital, manifestada en este sagrado alimento (25). 

Aparte de los lácteos (mantequilla y queso), el pan de centeno formaba gran parte de su dieta. Se consumía la carne una vez a la semana (25).

¿Qué estudió el Dr. Weston A. Price? 

Siendo dentista, el Dr. Price enfocó sus estudios primero en la salud de los dientes de los aldeanos que visitaba tanto aquí en Suiza como en todos los lugares que visitaba durante su viaje de diez años.  

Al examinar la salud dental de los habitantes del valle, el Dr. Price observó en ellos una proporción de caries de sólo 0.3% por persona, una tasa extremadamente baja en comparación con la proporción de caries en la ciudades grandes de Suiza tanto en aquella época como en la sociedad moderna de hoy (25).

” (Mis) estudios incluían no sólo la revisión física de los dientes, la fotografía de los sujetos, la grabación de data voluminosa, la obtención de muestras de alimentos para el análisis químico, la colección de información detallada de los menus diarios; sino también la colección de muestras de saliva para el análisis químico (para poder estimar el nivel de inmunidad a las caries para cualquier persona en cualquier momento)” (26). 

Emprendió este estudio para poder “aprender de esta gente en Suiza, sobre cómo fortalecer la nutrición de las demás personas (del mundo) para que ellos, también, pudieran liberarse de la enfermedad universal del hombre moderno, las caries y sus consecuencias” (26). 

El Dr. Price, explorador

El Dr. Price continuó con sus estudios en otras aldeas alpinas, moviéndose al Valle del Visp por el río Rhine. Allí en las aldeas del Visp, observó que sólo 2.3 dientes de cada 100 dientes habían sido atacados por las caries (27).  Luego, él exploró la aldea de Visperterminen, una comunidad de 1.600 personas, distintas a los aldeanos anteriores, porque además de ser granjeros también eran cultivadores de vino lo cual les proveía una buena fuente de vitamina C.  En esa aldea, encontró cada 5.2 dientes (de 100) con caries (27).  Igual que en otras aldeas, la dieta consistía principalmente en los lácteos, el centeno, y más ocasionalmente la carne y las papas.  Los huesos y las sobras de carne eran utilizados para hacer nutritivos caldos y sopas.

En estas aldeas, aisladas del mundo arriba en los Alpes, el Dr. Price había encontrado un lugar donde “el hombre todavía no ha podido interferir suficientemente con el programa nutricional de la Naturaleza para arruinar la humanidad con nutrición sintética y anormal” (30).

Alimentos tradicionales vs. Alimentos modernos comerciales. 

Luego, el Dr. Price viajó al Valle Anniviers y a la aldea de Ayer.  Ayer era una aldea tranquila con gente que todavía seguía su dieta tradicional de pan de centeno y queso casero, igual que las anteriores aldeas que visitó (30).

Sin embargo, a sólo una hora de Ayer, otra aldea llamaba Vissoie había sido conectada ya por varios años a una carretera gubernamental que inició el arribo y la circulación de los alimentos modernos comerciales dentro de la comunidad.  Estos alimentos modernos incluían el azúcar blanco en forma de mermeladas y jarabes, la harina blanca, y la leche endulzada (30, 31).

En Ayer, una comunidad que todavía seguía su dieta ancestral, sólo 2.3 de cada 100 dientes fueron afectados por las caries.  Al contrario, en Vissoie, cada 20.2 de 100 dientes presentaban caries.  Esto fue un incremento gigantesco en un período bastante corto (31).  Lo que pasó en Vissoie fue gracias a su conexión al mundo moderno a través de la nueva pista que se construyó y que conectó la aldea con la ciudad; por eso los alimentos procesados podían llegar con facilidad a la aldea que antes no llegaban sin carretera.  El ejemplo del Vissoie nos presenta muy claro los efectos degenerativos que ocurren tanto en salud bucal como en salud física cuando se cambia los alimentos tradicionales por la comida procesada.

Cuando el Dr. Price viajó a otro lugares aún más modernizados, como la ciudad cosmopolita de St. Moritz, encontró que a pesar del acceso que tenía la gente a odontología moderna, el 29.8% de los dientes de niños (entre 8 y 15 años de edad) padecían de caries.  Los niños sin caries solían pertenecer a las familias que todavía comían su dieta tradicional de lácteos y pan de centeno (34).

Escribe el Dr. Price, “Estudiamos algunos niños con padres que mantenían sus métodos primitivos (tradicionales) de selección de alimentos y sin excepción eran ellos quienes disfrutaban de la inmunidad a las caries, comiendo una dieta muy distinta a los niños con caries” (35).

“En uno de los grupos de St. Moritz, en una clase de 16 niños, había 158 caries, o sea, un promedio de 9.8 caries por persona; los empastes cuentan como caries” (36).  Que miedo se nos debe dar estas estadísticas, que tan fácilmente podríamos encontrar una tasa MUCHA MÁS ELEVADA que ésta en cualquier aula hoy en día.

¿Por qué la gran diferencia entre la salud de los grupos tradicionales y los modernos? 

Una y otra vez en esta serie enfocada en el Dr. Price y sus estudios globales, seremos testigos a un patrón degenerativo que ocurre cuando la dieta moderna reemplaza las tradiciones ancestrales.  Las caries y el subsiguiente aumento de enfermedades crónicas que siempre las acompañan suben cuando el uso de los alimentos tradicionales baja.  Es una relación directa.

Concluyendo nuestro viaje a Suiza con el Dr. Price

A través de la perspectiva del Dr. Price y sus estudios, entendemos que nos queda mucho por aprender de los aldeanos suizos aislados allí arriba en las hermosas montañas alpinas.

Él mismo escribe que, “La inmunidad a las caries dentales, libertad de la deformidad de los arcos dentales, y los físicos fuertes con alta inmunidad a la enfermedad, todos se asociaba con el aislamiento geográfico, y con limitación forzada en la selección de los alimentos tradicionales y de alta calidad.” 

Estas comunidades vivían de acuerdo con su ambiente particular, honrando los ciclos de la Naturaleza y las tradiciones de sus Ancestros.  Por vivir así, disfrutaban de una salud física superior y vidas largas y felices. 

¿Y no es eso lo que todos queremos?  🙂

Gracias por leer sobre las increíbles aventuras del Dr. Price!  Sigue el viaje, siguiente parada las Hébridas de Escocia.

Gracias Dr. Price,

Katita