“La vida en todo su esplendor es la Madre Naturaleza obedecida.” – Dr. Weston A. Price

 

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SI HAS EMPEZADO ESTE CAMINO PACHAMAMISTA CONMIGO, ES PROBABLE QUE YA SEPAS QUE EL DR. WESTON A. PRICE ES LA INSPIRACIÓN PARA ESTE BLOG Y MOVIMIENTO. 

El Dr. Weston A. Price fue dentista al principio de siglo veinte.  En su consultorio, él fue testigo de la degeneración de la salud humana; observó que la segunda generación de sus pacientes era menos saludables que sus papás (la primera generación) tanto en salud dental como física.

Al jubilarse de su consultorio, el Dr. Price empezó un viaje de diez años alrededor del mundo, un logro asombroso dado que ¡eran los años 30!  Su gran misión fue estudiar las culturas indígenas, su salud, y sus dietas, reconociendo que quizás ellos tuvieran la sabiduría para invertir la degeneración de salud que había observado en sus pacientes, gente moderna de países “desarrollados.” 

Su primera parada en su tour global le llevó a Suiza.  Puedes leer de sus increíbles observaciones de la gente de los Alpes Suizos aquí.

Ahora, exploraremos la gran isla de Nueva Zelanda. 

¡Vámonos!


El Dr. Price se fue a Nueva Zelanda en búsqueda de los Maori, gente reconocida mundialmente por su fuerza. Los visitó durante la temporada seca, para poder acceder a las comunidades más aisladas (183).

Durante su estadía en Nueva Zelanda, el Dr. Price observó que algunos Maori todavía comían su dieta tradicional. Comparaba ese grupo tradicional con los que habían cambiado a una dieta moderna, importada de los inmigrantes europeos. Además, pudo observar los cráneos de los antiguos Maori, los cuales habían sido preservados en el Museo Maori de Auckland (189). En su magnífico libro, Nutrición y Degeneración Física, hizo comparaciones entre estos tres distintos grupos (dieta tradicional, dieta moderna, restos antiguos).

Dentro de la población nativa, el Dr. Price encontró gente de “buena resistencia física y de mentes sanas” (188).  Los aldeanos comenzaban cada día con baile y canción, guiados por el cacique; notó el Dr. Price que esa práctica mañanera, tuvo “un efecto excepcionalmente beneficioso no sólo para desarrollar los pulmones, sino también para el desarrollo muscular, particularmente del abdomen, con el resultado de que la gente se mantenía en buena forma hasta la vejez” (189).

El efecto del cambio alimentario: lo moderno reemplazando lo tradicional.

El Dr. Price estudió la salud de la población Maori desde los tiempos antiguos hasta la modernidad. En su revisión de los cráneos en el museo de Auckland, con la ayuda de la antigua literatura escrita sobre los Maori, él encontró que sólo un diente de cada 2.000 dientes presentaban caries.  Además, observó que 100% de los cráneos antiguos tenían arcos dentales bien formados (o sea, suficientemente anchos para que cupieran todos los dientes) (183).

Entre los Maori que comían alimentos modernos procesados, la situación se había empeorado rápidamente.  Sus estudios de los niños de 22 distritos escolares nos muestran las siguientes observaciones (183):

  • 22.3% dientes con caries – en los grupos de niños comiendo una mezcla de su dieta tradicional con alimentos modernos 
  • 31 – 50% dientes con caries – en los grupos más modernizados, que comían casi sólo alimentos modernos desde su nacimiento 
  • sólo 2% siente con caries – en los grupos todavía siguiendo su dieta nativa ancestral, basada en los frutos del mar

Al observar todos esos niños, también notó que la estructura facial de los Maori, que se había mantenido consistente por miles de años, estaba rápidamente cambiando con la introducción de los alimentos modernos.  Observó este cambio en el “subdesarrollo de los huesos craneales….y el estrechamiento de los arcos dentales, lo cual resulta en el amontonar de los dientes y un subdesarrollo de la tráquea” (187).

También lamentó el Dr. Price el hecho de que las tasas reproductivas entre hombres y mujeres en edad de tener hijos estaba rápidamente en decadencia (189).  Antes de que ocurrieron estas transformaciones modernas, los Maori tradicionales, dependían del mar para satisfacer sus necesidades alimentarias.  Comían mariscos en cantidades generosas que incluían almejas, moluscos, y caracoles del mar.  También complementaban su consumo de mariscos con flora del mar como el quelpo, una alga marina, y de flora de la tierra, como la raíz de helechos (189).

¿Por qué cambiaron su dieta? 

A lo largo de su libro, Nutrition and Physical Degeneration, el Dr. Price nos comenta en varias ocasiones que la gente indígena alrededor del mundo eran conscientes de los efectos perjudiciales en la salud de su gente cuando los alimentos modernos reemplazaron sus costumbres ancestrales alimenticias. 

Me pregunto a mi, ¿por qué no lo podían detener, esta ola de modernidad?  ¿O mejor dicho, por qué nosotros como humanidad no lo pudimos detener?  Parece que esta pérdida de sabiduría ancestral ocurrió a propósito por algunos y en plena vista de los demás.

¿Fue la ola de la modernidad tan fuerte que no se podía resistirla?  ¿Fue la tentación de la conveniencia suficiente para dejarnos ciegos a la realidad que los cambios modernos han cambiado por mal nuestra especie humana? 

Quizás la humanidad tuviera que pasar por este período masivo y largo de desconexión para un día volverse aún más conectada.  ¿Hay otra explanación?  No lo sé…..por eso pregunto.

Concluyendo nuestro viaje a Nueva Zelanda con el Dr. Weston A. Price 

El Dr. Weston A. Price tenía un respeto profundo por la Madre Tierra, y quizás un respeto aún más profundo por los humanos que vivían bajo sus leyes.  Específicamente hablando de la gente Maori, el Dr. Price escribe que ellos “desarrollaron un conocimiento de las leyes de la Naturaleza y adoptaron un sistema de vivir en tanta harmonía con estas leyes que los científicos antiguos los describían a los Maori como la raza físicamente más perfecta del mundo entero” (194). 

Tenemos mucho que aprender de los Maori y otra gente indígena alrededor de la Tierra que nos ha dejado el legado de su sabiduría, la sabiduría de vivir CON y no contra la Pachamama. 

Katita