“La Vida en todo se esplendor es la Madre Naturaleza obedecida.” – Dr. Weston A. Price

 

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SI TE HAS EMBARCADO EN ESTE CAMINO PACHAMAMISTA CON NOSOTROS, ES PROBABLE QUE YA SEPAS QUE EL DR. WESTON A. PRICE ES NUESTRA INSPIRACIÓN PARA ESTE BLOG Y ESTE MOVIMIENTO. 

Dr. Price fue dentista al principio de siglo 20.  En su consulta, fue testigo de la degeneración de la salud humana; observó que la segunda generación de sus pacientes era menos saludables que sus papas (la primera generación) tanto en salud dental como salud física.

Al jubilarse de su consultorio, el Dr. Price empezó un viaje de diez años alrededor del mundo, un logro asombroso dado que ¡eran los años treinta!  Su gran misión fue estudiar las culturas indígenas y su salud, reconociendo que quizás ellos tuvieran la sabiduría para invertir la degeneración física que había observado en la gente moderna.

Su primera parada en su tour global le llevó a Suiza.  Puedes leer de sus increíbles observaciones de la gente de los Alpes Suizos aquí.

Ahora, exploraremos la tierra remota y vasta de Canadá. 

¡Vámonos!


Algunas cositas antes de empezar,

Ha sido una verdadera bendición para mí profundizar en mi conocimiento sobre el Dr. Price y su trabajo. Cada vez que abro su libro, Nutrition and Physical Degeneration (Nutrición y Degeneración Física), aprendo algo nuevo.  La cantidad de información interesante y útil que nos da ese libro es asombrosa; el Dr. Price fue pionero, hablando de temas de nutrición que los demás científicos no empezaron a discutir hasta la última década.  Este capítulo sobre Canadá y los Nativos Americanos es uno de mis favoritos.  Ahorita les explico por qué.

Un aviso que este post será un poco distinto a los demás.  Aquí aparece una anécdota que es particularmente CRUCIAL para nuestro entendimiento del Dr. Price y de la razón por la cual hizo su viaje mundial en la búsqueda de la sabiduría indígena.

Lo he escrito antes y lo volveré a escribir aquí, Dr. Price NO era un extranjero blanco típico de su época.  Los hombres blancos de su tiempo solían viajar a lugares “exóticos” para la explotación de sus recursos naturales y la adquisición de terrenos que no eran los suyos.  Con la migración a nivel mundial de gente blanca y “civilizada”, había mucha presión (y todavía hay) sobre los grupos indígenas en cada rinconcito del planeta; presión para dejar sus tierras, cultura, y idioma y adoptar un estilo de vida “moderno.”

Al contrario, el Dr. Price no estaba interesado en robar ni convertir a la gente que visitaba.  A él, le interesaba aprender de la gente indígena alrededor del mundo, de su sabiduría de vivir de acuerdo con las leyes de la Madre Tierra.  Esta sabiduría es lo que les permitía sobrevivir por miles de años, en algunos casos dentro de ambientes y climas que muy duros (como el de Canadá).

El Dr. Price entró en cada comunidad con mucha humildad y mucho respeto.  Para la gente que visitaba, tenía que ser muy sorprendente escuchar a un hombre blanco decirles que mantuvieran sus tradiciones ancestrales y que evitaran a todo costo la modernidad y su alimentación procesada.  Dr. Price fue un defensor, no un opresor, de las culturas indígenas alrededor del mundo. 

Con esta introducción, ahora entramos en la hermosa anécdota de este capítulo canadiense en el libro de Dr. Price.


En la página 69 de Nutrition and Physical Degeneration, puedes encontrar un hermoso resumen del mensaje de Dr. Price…si no lees ninguna otra página del libro, ¡por favor lee ésta! 

Dr. Price viajó a regiones muy remotas de Canadá en búsqueda de los Nativos Americanos que todavía vivían 100% dentro de sus tradiciones ancestrales.  En la página 69 de su libro, describe su propio asombro a ver el conocimiento sobre medicina que tenía esa gente para prevenir y tratar las enfermedades.  Recuerda que no había ni doctores ni hospitales en estas zonas aisladas.  Las comunidades habían acumulado la sabiduría de cómo curarse durante miles de años para poder seguir viviendo en condiciones tan frías y duras.

Lo que sigue es una las MEJORES conversaciones que ha ocurrido jamás.  Es una conversación entre un Nativo Americano y Dr. Price. 

Dr. Price nos dice,

“Cuando pregunté a un Indio anciano, a través de un intérprete, por qué los Indios no padecían del escorbuto, me contestó rápidamente que eso era una enfermedad de los hombres blancos.  Entonces, pregunté si fuera posible que los Indios tuvieran escorbuto. Me dijo que sí es posible pero que los Indios saben cómo prevenirlo, y el hombre blanco no lo sabe.  CUANDO LE PREGUNTÉ POR QUÉ NO LE DECÍA AL HOMBRE BLANCO CÓMO (prevenirlo), SU REPUESTA FUE QUE EL HOMBRE BLANCO SABÍA DEMASIADO PARA PEDIR ALGO AL INDIO.”

“Entonces le pedí si me lo contara.”

“Me dijo que lo haría si tuviera permiso del jefe de la tribu.  Se fue a ver su jefe y volvió en una hora para decirme que el jefe le dijo que sí lo pudiera compartir porque yo (Dr. Price) era amigo de los Indios que vino para decirles que no coman los alimentos de los blancos.”  

“Me llevó a una leña dónde nos sentamos.”

“Luego me describió que cuando el Indio mata a un alce y lo abre, justo encima de los riñones hay, lo que él me describía, como dos bolitas pequeñas de grasa.  Éstas, me dijo, las cortarían en el mismo número de pedacitos que miembros de la familia; entonces cada persona de la familia comería su trozo. También comerían de las paredes del segundo estómago.  Al comer estas partes del animal, los Indios prevenían al escorbuto, el cual aparece con la deficiencia de vitamina C.

Dr Price escribe que “Los Indios conseguían su Vitamina C de las glándulas suprarrenales y los órganos internos. La ciencia moderna recién ha descubierto que las glándulas suprarrenales son la fuente más rica de vitamina C de todos los tejidos animales y vegetales.”  

WOW….¡resumen por favor!

Tenemos que charlar sobre esta conversación tan tan tan BUENA.  ¿Te das cuenta de la magia de lo que ocurrió en este momento en el viaje del Dr. Price? 

La ciencia moderna, recién en la época del Dr. Price, tenía el conocimiento que los Nativos Americanos de Canadá ya poseían por milenio: que las glándulas suprarrenales están llenas de vitamina C y que si uno las come, no te contrae el escorbuto.

Los colonos blancos que sufrían del escorbuto eran DEMASIADO TONTOS Y ORGULLOSOS para pedir ayudar a los Nativos.  Probablemente, ni siquiera pensaran que pudieran pedirles ayuda.  Como la mayoría de los migrantes blancos alrededor del mundo, asumían que los Nativos eran ignorantes que les estaban “civilizando” al traer su estilo de vida.

¡Pero los blancos se equivocaron!  No sólo no eran ignorantes, sino que la gente indígena era fuerte, inteligente, y lista, profundamente conectada con la Tierra y sus ritmos.  Tenían sabiduría que había sido acumulada por miles de años.

La tragedia es que esta MISMA historia se ha repetido miles de veces por cientos de años.  El hombre blanco invadió y aniquiló poblaciones de gente alrededor del mundo sin darse cuenta de que al perder esa gente, perdíamos tesoros de la humanidad.  Aún más lamentable fueron las mentiras contadas a la gente indígena; ellos forzados a creer que la adopción de un estilo de vida occidental les ayudaría a ellos y a sus futuras generaciones.  Lo mismo ocurre hoy en día.

Luego en este mismo capítulo, el Dr. Price entrevista a un médico que había trabajado muchos años con la gente indígena de Alaska y Canadá.  Este médico enfatiza que entre la población nativa, “…hay un constante esfuerzo para ser y vivir como la gente blanca.  Parece que piensan que es una marca de distinción comprar sus alimentos y que recolectarlos es degradante” (82). 

El dejar de los alimentos tradicionales y la adopción de la dieta moderna y “civilizada” les llevó al rápido deterioro de salud entre gente que hizo ese cambio.  Y no sólo pasó en las partes remotas de Canadá. Pasó alrededor del mundo.  Cuando la gente indígena dejaba su tradiciones ancestrales, en una sola generación hay un bajada notable en el estado de salud de la gente.  Los primeros hijos de los padres que cambiaron su dieta y manera de vivir, tenían los rostros más estrechos, las fosas nasales apretadas (haciéndolo difícil de respirar), una gran cantidad de caries, y mayor sensibilidad a las enfermedades infecciosas del día como la tuberculosis. 

Cuando realmente contemplamos y entendemos las consecuencias de estos cambios, el libro de Dr. Price se vuelve aún más valiosa para la humanidad.  Hoy, en 2017, sería casi imposible encontrar grupos de gente indígena que todavía comieran según las tradiciones de sus ancestros.  Yo he viajado en las profundidades del Amazonas y muy arriba en los Andes e incluso en estos lugares tan remotos, en cada esquina se vende Coca-Cola y papas fritas. 

Ahora, casi 80 años después de la primera publicación del libro maravilloso del Dr. Price, estamos con retos aún más grandes que en los años treinta.  La calidad de la tierra, del suelo, se ha empeorado mucho.  Lo que capturó el Dr. Price al documentar su viaje con fotos y estudios, es un tesoro para todos nosotros, para la humanidad.  Quizás fue el último en tener contacto tan extendido con gente indígena de muchas partes del mundo que todavía vivían 100% según sus tradiciones ancestrales.  Su libro es un archivo de la sabiduría que necesitamos para poder sobrevivir como especie AHORA. 

Para concluir. 

El objetivo para mi propia vida es seguir las huellas del Dr. Price, honrando y respetando nuestros ancestros y su sabiduría milenaria de cómo podemos vivir en armonía con la Naturaleza.  Espero que no sea muy tarde para que todos nosotros recordemos de este conocimiento olvidado.  Tenemos que trabajar juntos para transformar los problemas en soluciones.  Mi rezo es recordar.

Katita