“La vida en todo su esplendor es la Madre Naturaleza obedecida”. – Dr. Weston A. Price

 

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SI HAS EMPEZADO ESTE CAMINO PACHAMAMISTA CONMIGO, ES PROBABLE QUE YA SEPAS QUE EL DR. WESTON A. PRICE ES LA INSPIRACIÓN PARA ESTE BLOG Y MOVIMIENTO. 

El Dr. Weston A. Price fue dentista al principio de siglo veinte.  En su consultorio, él fue testigo de la degeneración de la salud humana; observó que la segunda generación de sus pacientes era menos saludables que sus papás (la primera generación) tanto en salud dental como física.

Al jubilarse de su consultorio, el Dr. Price empezó un viaje de diez años alrededor del mundo, un logro asombroso dado que ¡eran los años 30!  Su gran misión fue estudiar las culturas indígenas, su salud, y sus dietas, reconociendo que quizás ellos tuvieran la sabiduría para invertir la degeneración de salud que había observado en sus pacientes, gente moderna de países “desarrollados.” 

Su primera parada en su tour global le llevó a Suiza.  Puedes leer de sus increíbles observaciones de la gente de los Alpes Suizos aquí.

Ahora, exploraremos las preciosas Islas Hébridas de Escocia.

¡Vámonos!


Las Islas Hébridas 

El Dr. Weston A. Price llegó a las islas Hébridas en búsqueda de gente gaélica, conocida por su “dientes magníficos y sus físicos robustos y caracteres fuertes” (41)*.  Si no conoces todavía las Hébridas, hazte el favor de subir al google ahora mismo y buscar las imágenes que aparecen.  ¡Son increíbles!  ¡Que lugar más hermoso, y definitivamente es otro lugar en mi lista de viajes por hacer!

Sin embargo, estas islas fuera de la costa noroeste de Escocia no es para la gente débil.  Como observó el Dr. Price allí “es una tierra de vendavales frecuentes, a menudo con aguanieve, envuelto en nieblas frías…(con) el furioso mar y penetrantes tormentas de nieve…del Atlántico norte” (43).  De hecho, muchas de las islas se mantenían aisladas por gran parte del año debido a sus condiciones climáticas tan duras (45).

La gente gaélica, quien llevaba siglos viviendo en ese lugar tan poco hospitalario, era exactamente el tipo de gente que quería estudiar el Dr. Price. 

Igual que en Suiza, el trabajo del Dr. Price con los nativos de las Hébridas incluyó

“la revisión de las bocas, el tomo de fotografías, la obtención de muestras de saliva para el análisis químico, la colección de detallados registros clínicos, la colección de muestras de alimentos para su análisis químico y el registro en profundidad de su información nutricional (44)”.

Tierra, refugio, y alimentación

Su primera parada en las Hébridas fue la Isla de Lewis con una población de alrededor de 20.000 personas (41).  El Dr. Price escribió que la tierra no era muy rica para los cultivos; era una tierra sin árboles y con poca vegetación.  Sin embargo, la tierra sí fue abundante en un componente clave para la vida gaélica, la turba. La turba era el combustible que los gaélicos usaban para quemar sus fuegos, dentro de sus casas construidas con techos de paja.

Dentro de estas casas herméticas, se quemaban constantemente a través del año los fuegos con turba.  Cada octubre, los techos de paja, que habían acumulado todos los nutrientes de la turba quemada durante el año anterior, fueron desmontados y utilizados como abono para los pocos cultivos que tenían en la isla (43). Luego, la gente nuevamente construía sus techos de paja, y el proceso se repetía el siguiente octubre, después de otro año entero de quemar.

El Dr. Price, por curiosidad, hizo su propio experimento cuando llevó muestras de la tierra gaélica y la turba a su casa en EEUU.  Encontró que los cereales que no fueron fertilizados con la turba no crecían; los cereales fertilizados con la turba SÍ crecían, con el índice de crecimiento directamente relacionado con la cantidad de turba usada como abono. Cuánta más turba se usaba como abono, más (y mejor) plantas de avena crecían.  Esta antigua práctica de la fertilización con la turba fue sumamente importante para la supervivencia de los gaélicos en un ambiente tan duro.

La gente de la Isla de Lewis que todavía comía según sus tradiciones ancestrales, dependía mucho de la avena, de los mariscos y del pescado para alimentarse durante todo el año. 

Sus alimentos tradicionales incluían lo siguiente:

  • pescado, incluyendo los órganos y huevos (53)
  • avena (53)
  • cebada, aunque menos que la avena (41)
  • mariscos, incluyendo langostas, cangrejos, ostras, y almejas (41)
  • cabeza horneada de bacalao, relleno de hígado picado de bacalao y avena

El consumo extendido de estos alimentos tradicionales es la razón por estas asombrosas estadísticas: entre la gente nativa sólo 1.3 de cada 100 dientes presentaban caries, ¡una proporción extremadamente baja!

Lamentablemente, en los barrios modernizados de las ciudades como Stornoway, el único puerto de la isla, la presencia de las caries dentales era extensa (45).  En estos mismos barrios, la comida moderna había reemplazado la dieta tradicional de pescado y avena.

Los alimentos modernos del comercio en ciudades como Stornoway incluía:

  • harina blanca (pan, etc.) (45)
  • mermeladas enlatadas
  • verduras enlatadas
  • jugos de frutas endulzadas
  • “dulces de todo tipo” (45)
  • cafe endulzado (46)
  • jarabe (53)
  • pescado SIN órganos (53)

Un fenómeno similar fue observado en más de una isla; había una diferencia drástica entre la salud dental y salud física de los que comían su dieta tradicional versus los que ya habían cambiado a una dieta moderna y procesada.

  • En su visita a la Isla de Harris, el Dr. Price estudió los niños con la conclusión de que en el grupo manteniendo su dieta ancestral, sólo uno de cada cien dientes presentaban caries.  Fue un contraste brusco con el grupo de niños que vivían en el puerto de Tarbert con acceso a las comidas modernas.  ¡Entre ellos, 32.4 de cada 100 dientes presentaban caries (48)!
  • En la Isla de Skye, los grupos tradicionales presentaban caries en .7 de cada 100 dientes mientras los de la dieta moderna, tenían 16.3 de cada 100 dientes afectados (48).

La conexión entre las caries y la degeneración de la salud física 

Es importante profundizar en este tema ya que quizás estés pensando “Bueno, las caries son malas, pero no tan malas…..¿por qué tanto escándalo sobre la salud bucal?”

¿Por qué tanto escándalo?  Porque la salud de la boca es 100% indicativo de la salud del resto del organismo.  Mala salud oral significa mala salud física ya que el cuerpo habrá perdido vitalidad y resistencia.  Los cuerpos que no son capaces de mantener sus bocas y dientes saludables, son más propensos a la enfermedad degenerativa.  Específicamente, el Dr. Price nota que “los individuos con alta cantidad de caries son más susceptibles a la tuberculosis” (50).

También concluyó, a través de sus estudios extensos alrededor del mundo, que cuando uno niño naciera MENOS saludable que sus papás, debido a los cambios alimentarios de la familia, este niño no solamente padecía de altos niveles de caries a lo largo de su vida sino también sufría de otros problemas de salud porque su cuerpo y estructura ósea no se habían formado bien (51).

El cambio en la forma del ser humano ha seguido el mismo patrón en todos los rinconcitos del mundo.  La gente indígena suele tener rostros más anchos, lo cual es MUY bueno porque le caben todos sus dientes Y además los dientes NO tienen caries.

Al contrario, la forma humana en la modernidad se estrecha, incluso en la estructura facial. Los niños nacidos de padres que comen alimentos modernos procesados suelen tener los rostros más angostos con las fosas nasales apretadas, lo cual hace que la respiración sea más difícil; y resulta que respiran más con la boca que con la nariz (esto no es natural).

Según el Dr. Price estos cambios son “las expresiones típicas del resultado de la modernización después de que los padres adopten los modernos alimentos del comercio” dejando sus estilos de vida y dietas ancestrales (51).

Concluyendo nuestro viaje a Escocia con el Dr. Weston A. Price 

Acompañándole al Dr. Price en su vuelta a alrededor del mundo, empezamos a ver un patrón claro de la degeneración de la salud humana concurrente con la modernización.  Con este patrón, podemos llegar a algunas conclusiones claras…….

  • La dieta afecta directamente a la salud bucal.  La gente que come su dieta tradicional suele disfrutar de muy bajas tasas de caries mientras los que se convierten a una dieta moderna, incluyendo alimentos como el azúcar y la harina blanca, tienen niveles rápidamente crecientes de caries. La composición de su saliva cambia.
  • La salud bucal es representativa de la salud del organismo entero, lo cual significa que si la tasa de caries se aumenta, también se aumentará la presentación de enfermedades crónicas en el cuerpo.
  • Cuando los padres cambian su dieta tradicional por una moderna, la salud del niño empeora, y cambia también la estructura de su organismo. Ambos cara y cuerpo se angostan. 

Espero que esta información te haya servido.

¡Gracias Dr. Price! 

Katita 

*Todas las citas de números son páginas en el libro escrito por Dr. Price, Nutritional and Physical Degeneration (Nutrición y la Degeneración Física).  Te recomiendo comprar este libro para mas información detallada (y fotos!!) de los estudios de Dr. Price sobre la gente indígena del mundo.