Abundancia en la Nueva Era

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“Abundancia” en la “Nueva Era»

Está muy de moda dentro de los círculos “espirituales” de la “Nueva Era” hablar de la Abundancia. La palabra abundancia puede significar muchas cosas pero en este caso, dentro de esos círculos, se refiere más que todo a la abundancia en forma de dinero.

Básicamente la idea es que si tú le entrenas a tu mente a sentirse digna de la abundancia, el dinero te llegará, y en grandes cantidades. Dicho de otra manera, según esta filosofía, la pobreza es más que todo un estado mental y que fácilmente podrías experimentar más abundancia en tu vida una vez que conectes tu Ser con la “frecuencia” o “vibración” abundante.

Siempre he tenido un problema con esa manera de pensar sobre la “abundancia”. La verdad es que no lo entiendo. Incluso ha habido gente “espiritual” (y se supone ya gozando de la “abundancia,” según su entendido de la palabra) que me ha dicho que estoy “bloqueada” en este área de mi vida y que lo tengo que trabajar para abrir las puertas de mi mente e invitar más abundancia en mi vida.

Las dudas que tengo sobre esa definición de la abundancia y la explicación que me dan de cómo conseguirla son varias…….

Primero que me parece una perspectiva MUY occidental y para ser más específica, MUY estadounidense. La realidad es que la razón por la cual los países desarrollados disfrutan de la abundancia (o sea, por qué tienen más plata) es porque han saqueado al mundo. Para decirlo lo más claro posible, los países hoy en día con más plata, la tienen porque han robado los recursos de otros y por ese prolongado robo, ahora disfrutan de más “abundancia.”

La gente que conozco que cree en esa filosofía de la abundancia suele ser gente MUY hermosa, con muy buenas intenciones para ayudar al mundo. Me pregunto, “si es que son tan buenos, por qué tan fácilmente se vuelven ciegos a la “realidad” que casi todo lo que tienen, lo tienen porque otro ser ha sufrido?”

Por ejemplo, que uno pueda tener suficiente dinero para comprar linda ropa está bien. Hasta que pensemos en dónde viene la ropa. Mucha viene de fábricas ubicadas en países en “desarrollo”, hecha por trabajadores que ganan unos cuantos dólares al día o al mes, expuestos a químicos cancerígenos y a condiciones laborales deplorables. ¿Cómo no pensar en esta verdad del sistema y su manera de funcionar cada vez que consumimos algo?

¿O es que estoy siendo muy negativa?

Quizás sea verdad, que estoy “bloqueada”. Me cuesta entender cuando me dicen que el Universo es infinitamente abundante. Estoy totalmente consciente del sufrimiento de los billones de seres en este mundo que han sido y están siendo aplastados por el Sistema.

Ando con mucha culpa, culpa por que sé muy bien lo que mis ancestros europeos hicieron al mundo, más que todo a las poblaciones indígenas y sus respectivas culturas alrededor del mundo y especialmente en las Américas. Y también tengo una sensación de culpa cuando contemplo las atrocidades que comete mi país (EEUU), todo para seguir siendo el “número uno,” “el mejor país del mundo” y para asegurarse que los estadounidenses tengan acceso al combustible más barato y por ende, que cada vez compren más cosas que son innecesarias y que crean infelicidad y enfermedad.

¿Es el Universo realmente abundante?

Sí, pero no siempre en la manera en que quisiéramos que fuera.  Quizás mi pregunta sea la misma de los que se preguntan, “¿Si hay un Dios, porque cosas tan malas pasan en el mundo?….¿por qué la vida puede ser tan cruel?

La otra cara de la moneda es cada uno tiene derecho a crear una bella vida, aunque todos empezamos con distintas ventajas o desventajas para hacerla. La culpa que he llevado pesa mucho. Y no me sirve a mí ni a las personas a mi alrededor ya que cuando la energía está “pesada” o deprimida ya no queda mucha para ayudar a los demás.

A mi entender, un camino espiritual consiste en el viaje que uno hace hacia dentro para ir conociéndose mejor e ir limpiándose de creencias que ya no le sirven. Al emprender ese viaje hacia dentro, reconocí que tengo una creencia muy tóxica dentro de mí, una creencia que me dice que no soy digna de una bella vida. No estoy segura ni de dónde viene esa creencia ni de cuándo empezó a llamar mi mente su hogar.   Puede ser que venga de una mezcla de fuentes. Seguro que tiene que ver en parte con una culpa trans-generacional que llevo dentro de mí por los errores que cometían mis ancestros. Estoy segura que las heridas no curadas se pasan a otras generaciones.

También tiene que ver con mi incapacidad de justificar el sufrimiento extremo que veo en el mundo. Si tantas personas jamás tendrán una oportunidad para crear una bella vida, entonces tampoco debo tener esa oportunidad….¿o sí?

El Sistema actual está construido a base de la ignorancia. Funciona porque nos esconde las verdades detrás de la fachada. Está diseñado a animarnos a sólo mirar lo superficial sin preguntar muchas cosas cómo “¿de dónde viene este producto?”o “¿quién estaba involucrado en el proceso para que esta cosita llegue a mi plato/casa/cuerpo/coche, etc y cómo está ese ser?”  Esta ignorancia es un extremo. Quizás mi actual modo de pensar esté en el otro. ¡Hay que tener cuidado de los extremos!

Al reflexionar mientras sigo escribiendo, creo que lo ideal sería llegar a un punto en que uno puede mantener los ojos y el corazón abiertos a TODO (a lo bueno Y a lo que más duele) y a la vez no dejar que el peso de la «realidad» le paralice. Si deseamos más abundancia en nuestra vida, no podemos dejar de esforzarnos a seguir desarrollando nuestra conciencia para que la abundancia a la que tenemos acceso (en todos sentidos de la palabra) siempre esté utilizada para servir a los demás.

El otro día pensando en todos estos temas, me puse a leer un maravilloso libro, Tawantinsuyo 5.0, escrito por un maestro con los ojos y el corazón bien abiertos, Alonso del Río del Perú. Espero que este extracto de su libro te ayuda a ti tanto cómo me ha ayudado a mí.

Te deseo todas las bendiciones y la abundancia del mundo.  Te deseo una bella vida. ❤️

-Katita

de Tawantinsuyo 5.0

“Sé que a muy poca gente le interesa admitir que le sistema que nos brinda todo el confort del que disfrutamos tiene un origen oscuro. Aunque no lo quieras ver, esta generosidad con la que la vida te trata porque “Dios bendice a América” no es sino la otra cara de la moneda de todo el sufrimiento y la escasez de más de la mitad del mundo. Claro que dirás “Yo no hice las cosas de esta manera.” Pero qué cómodo es beneficiarnos gracias a tanta injusticia. Te parece muy difícil verlos, admitirlo es realmente incómodo y doloroso, pero millones de veces más doloroso as matar tu conciencia para que sobreviva tu egoísmo. Más fácil es cerrar el libro, decir “yo no soy culpable de esto” e ir al refrigerador y sacar una cerveza o encender un incienso. En ese mismo instante, un niño está muriendo de sed en África y otro, de desnutrición en los Andes. ¿Por qué? ¿Porque no san tan inteligentes como tú, porque no son tan brillantes? O, tal vez, ¿por su “mala karma.” Tú no tienes la culpa, pero sí eres responsible, todos somos responsables. Duele el amor y duele la conciencia. Conciencia que no duele no es conciencia.

NO solo nos hacemos conscientes de la belleza y de lo maravilloso de la existencia, sino también del dolor de toda esa otra parte de la gran familia humana que solo es consciente del sufrimiento y la escasez. Nuestra única salid honesta es admitir la cruel injusticia del sistema, reconocer que nos beneficiamos tanto tú como yo por saber cómo movernos dentro de él, y a partir de ahí, trabajar arduamente para cambiarlo y tratar de atenuar el dolor de nuestros hermanos. Ya no es solamente asunto de amor al prójimo.”